Mientras que la humanidad siga valorando al que más grita y al que más aduladores tenga, el sabio callará, y tragará saliva y bilis, vivirá en la indigencia con su moral intacta. Y el necio no parará de hablar, escupiendo tropelías y sinsentidos que le harían ruborizar de entenderlas, triunfará en la sociedad y morirá con su conciencia limpia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario